miércoles, 28 de mayo de 2008

Amor disfuncional

Hoy te ví. Fue tan rápido que ni siquiera me sonreíste como acostumbras, te limitaste a darme un beso en la mejilla y decir débilmente: hola. Mi corazón latía tan rápido que apenas y pude con él, pero no dije nada más y seguí mi camino. Cuando te veo en el trabajo me siento tan rara. Como si ocultar lo que siento por tí fuera una faena imposible. Y sin embargo, lo hago. Ésta es la historia de mi amor disfuncional.
Mis padres están separados. No es lo más extraño del mundo, ahora está de moda eso de divorciarse. Crecí, pues, sin una figura paterna y tampoco una masculina (ya he contado que vivo con puras mujeres). El punto es que yo tenía 15 años y los niños para mí eran de otro planeta. Fue después de los 15 cuando ocurrió mi primer beso. Me lo dió un niño que me encantaba. Por supuesto, tenía novia (creo que eso de andar con comprometidos empezó ahí). Desde ese momento cambié, me volví mas coqueta, sabía que era bonita y usaba todos los trucos posibles para hacer que se enamoraran de mí. Mi primera relación sexual fue a los 16 años (algo prematuro para una niña que tuvo su primer beso a los 15). Obviamente no fue con la persona indicada y mucho menos en el momento indicado. Nos separamos y empecé a andar con otro niño, Jesús. Con él hubo demasiada pasión, lo que hizo, obviamente, que yo confundiera mis sentimientos y pensara que en verdad me amaba (la misma estupidez mía de siempre) Cuando me dijo que quería terminar para andar con otra, me deprimí muchísimo. Y ¿qué es lo que hice? Acostarme con otros chicos para no sentirme tan sola. Ésa ha sido la constante en mi vida, inclusive con el hombre con el que me topé hoy.
Lo conocí en el trabajo. Preparábamos un evento y me cayó muy bien. Cuando terminó, me llamó: Quieres que te dé un ride? Yo sonreí y le contesté que sí. Salí en secreto, era obvio que nadie debía enterarse. Después de todo, él es 10 años mayor que yo. Lo alcancé afuera y partimos a mi casa. Cuando llegamos comenzamos a platicar. Me confesó que le gustaba y nos besamos. Ésa noche terminamos en un motel haciendo el amor.
Al día siguiente me llamó. Cuando vi su nombre en el celular, casi me desmayo. Pensé que después de ese día no iba a volver a llamarme. Se me olvidó decir que es alguien conocido en mi ciudad. Volvimos a vernos esa misma semana, y así ha sido desde hace ya un tiempo. Un día me enteré que tenía novia. Yo lo sospechaba, algo me decía que no estaba bien salir con alguien que te lleva una diferencia tan grande de edad. Pero no le dije nada, hice como que todo estaba bien y seguí frecuentándolo. Por supuesto, yo y mis grandes problemas existenciales que me hacen creer que sexo y amor son la misma cosa. Por eso cuando lo vi me sobresalté. Cómo me gustaría ser su novia y no su amante. En fin, a todas nos puede pasar. A mi punto de vista no es algo que se elige. O tal vez sí y soy yo la que estoy complicando las cosas jeje. Le llamaré esta semana para algún encuentro nocturno. Al fin y al cabo, lo único que tengo son esas migajas placenteras de sexo.

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