Ayer lo vi de nuevo en el trabajo. Cuando salí a comer me llamó. -¿Quieres venir a mi depa?- preguntó. Como siempre, contesté que sí. Llegué a mi casa a cambiarme y volvió a llamarme. -¿Ya vienes? Es que no tengo mucho tiempo, tengo una cita y la verdad quiero dormir un poco- dijo. -Sí, ya estoy saliendo para allá-. Se molestó, pensó que iría inmediatamente después del trabajo. Son las cosas que me enojan, que me diga "mejor ya no vengas" cuando yo ya estoy lista. Le contesté que de todas maneras iría un rato. Subí a un taxi y partí. La lluvia comenzó a caer, y mi enojo a disminuir. Son de esos amores pasionales tan obsesivos, que caigo en el mismo círculo de rogar amor aún cuando me tratan mal. Llegué al edificio y me abrió la puerta. Entré y subí por las escaleras. Su departamento está en el segundo piso. Toqué la puerta, tardó un poco en abrirme. Tenía puesta sólo una bata de baño. -Hola, ¿Cómo estas?- me sonrío y me dio un pequeño beso en la boca. Son las cosas que me hacen olvidar completamente su mal genio. Lo acompañé al cuarto y me acosté en la cama. Miramos televisión un rato y después hicimos el amor. No lo puedo negar, el sexo con él es fabuloso. Terminamos cansadísimos. Yo sólo había dormido 3 horas, él 4. Nos recostamos boca abajo, él recorría con su mano mi cuerpo desnudo. -¿En qué estabas pensando cuando me preguntaste si quería un ride, ese día?-inquirí. -No sé, tú me llamaste la atención desde el día en que nos mandaron juntos a ese lugar ¿te acuerdas?-. Mi memoria divagó un poco. En ese tiempo no lo veía como un futuro amante, no llamó mi atención, ni siquiera hubo un poco de coqueteo.
Me quedé dormida a su lado. Es la primera vez que duermo con un hombre (en el sentido estricto de la palabra dormir). Me desperté cuando sonó mi teléfono. Era un amigo del trabajo, estaba retrasada. No contesté, seguí durmiendo. El teléfono sonó tanto que tuve que silenciarlo. Como era viernes, un par de chicos me estaban invitando a salir, supuse. Su teléfono también sonó, pero siguió durmiendo a mi lado. Me sentí tranquila, ese tipo de estabilidad ficticia que me causa estar a su lado. Dormimos un rato más y nos bañamos juntos. Vimosun rato más televisión y nos fuimos. Me dejó cerca del trabajo y nos despedimos de beso en la mejilla. Ahí vuelvo a mi realidad. Al fin y al cabo, cuando termina nuestro encuentro, sólo somos amigos (inclusive he llegado a pensar que conocidos). Estos ratos de placer empiezan con un beso en la boca, siguen con una cogida y terminan con un beso en la mejilla. Si lo piensas, es como todas las relaciones. Excepto, claro, que esta dura un par de horas.
sábado, 31 de mayo de 2008
miércoles, 28 de mayo de 2008
Amor disfuncional
Hoy te ví. Fue tan rápido que ni siquiera me sonreíste como acostumbras, te limitaste a darme un beso en la mejilla y decir débilmente: hola. Mi corazón latía tan rápido que apenas y pude con él, pero no dije nada más y seguí mi camino. Cuando te veo en el trabajo me siento tan rara. Como si ocultar lo que siento por tí fuera una faena imposible. Y sin embargo, lo hago. Ésta es la historia de mi amor disfuncional.
Mis padres están separados. No es lo más extraño del mundo, ahora está de moda eso de divorciarse. Crecí, pues, sin una figura paterna y tampoco una masculina (ya he contado que vivo con puras mujeres). El punto es que yo tenía 15 años y los niños para mí eran de otro planeta. Fue después de los 15 cuando ocurrió mi primer beso. Me lo dió un niño que me encantaba. Por supuesto, tenía novia (creo que eso de andar con comprometidos empezó ahí). Desde ese momento cambié, me volví mas coqueta, sabía que era bonita y usaba todos los trucos posibles para hacer que se enamoraran de mí. Mi primera relación sexual fue a los 16 años (algo prematuro para una niña que tuvo su primer beso a los 15). Obviamente no fue con la persona indicada y mucho menos en el momento indicado. Nos separamos y empecé a andar con otro niño, Jesús. Con él hubo demasiada pasión, lo que hizo, obviamente, que yo confundiera mis sentimientos y pensara que en verdad me amaba (la misma estupidez mía de siempre) Cuando me dijo que quería terminar para andar con otra, me deprimí muchísimo. Y ¿qué es lo que hice? Acostarme con otros chicos para no sentirme tan sola. Ésa ha sido la constante en mi vida, inclusive con el hombre con el que me topé hoy.
Lo conocí en el trabajo. Preparábamos un evento y me cayó muy bien. Cuando terminó, me llamó: Quieres que te dé un ride? Yo sonreí y le contesté que sí. Salí en secreto, era obvio que nadie debía enterarse. Después de todo, él es 10 años mayor que yo. Lo alcancé afuera y partimos a mi casa. Cuando llegamos comenzamos a platicar. Me confesó que le gustaba y nos besamos. Ésa noche terminamos en un motel haciendo el amor.
Al día siguiente me llamó. Cuando vi su nombre en el celular, casi me desmayo. Pensé que después de ese día no iba a volver a llamarme. Se me olvidó decir que es alguien conocido en mi ciudad. Volvimos a vernos esa misma semana, y así ha sido desde hace ya un tiempo. Un día me enteré que tenía novia. Yo lo sospechaba, algo me decía que no estaba bien salir con alguien que te lleva una diferencia tan grande de edad. Pero no le dije nada, hice como que todo estaba bien y seguí frecuentándolo. Por supuesto, yo y mis grandes problemas existenciales que me hacen creer que sexo y amor son la misma cosa. Por eso cuando lo vi me sobresalté. Cómo me gustaría ser su novia y no su amante. En fin, a todas nos puede pasar. A mi punto de vista no es algo que se elige. O tal vez sí y soy yo la que estoy complicando las cosas jeje. Le llamaré esta semana para algún encuentro nocturno. Al fin y al cabo, lo único que tengo son esas migajas placenteras de sexo.
Mis padres están separados. No es lo más extraño del mundo, ahora está de moda eso de divorciarse. Crecí, pues, sin una figura paterna y tampoco una masculina (ya he contado que vivo con puras mujeres). El punto es que yo tenía 15 años y los niños para mí eran de otro planeta. Fue después de los 15 cuando ocurrió mi primer beso. Me lo dió un niño que me encantaba. Por supuesto, tenía novia (creo que eso de andar con comprometidos empezó ahí). Desde ese momento cambié, me volví mas coqueta, sabía que era bonita y usaba todos los trucos posibles para hacer que se enamoraran de mí. Mi primera relación sexual fue a los 16 años (algo prematuro para una niña que tuvo su primer beso a los 15). Obviamente no fue con la persona indicada y mucho menos en el momento indicado. Nos separamos y empecé a andar con otro niño, Jesús. Con él hubo demasiada pasión, lo que hizo, obviamente, que yo confundiera mis sentimientos y pensara que en verdad me amaba (la misma estupidez mía de siempre) Cuando me dijo que quería terminar para andar con otra, me deprimí muchísimo. Y ¿qué es lo que hice? Acostarme con otros chicos para no sentirme tan sola. Ésa ha sido la constante en mi vida, inclusive con el hombre con el que me topé hoy.
Lo conocí en el trabajo. Preparábamos un evento y me cayó muy bien. Cuando terminó, me llamó: Quieres que te dé un ride? Yo sonreí y le contesté que sí. Salí en secreto, era obvio que nadie debía enterarse. Después de todo, él es 10 años mayor que yo. Lo alcancé afuera y partimos a mi casa. Cuando llegamos comenzamos a platicar. Me confesó que le gustaba y nos besamos. Ésa noche terminamos en un motel haciendo el amor.
Al día siguiente me llamó. Cuando vi su nombre en el celular, casi me desmayo. Pensé que después de ese día no iba a volver a llamarme. Se me olvidó decir que es alguien conocido en mi ciudad. Volvimos a vernos esa misma semana, y así ha sido desde hace ya un tiempo. Un día me enteré que tenía novia. Yo lo sospechaba, algo me decía que no estaba bien salir con alguien que te lleva una diferencia tan grande de edad. Pero no le dije nada, hice como que todo estaba bien y seguí frecuentándolo. Por supuesto, yo y mis grandes problemas existenciales que me hacen creer que sexo y amor son la misma cosa. Por eso cuando lo vi me sobresalté. Cómo me gustaría ser su novia y no su amante. En fin, a todas nos puede pasar. A mi punto de vista no es algo que se elige. O tal vez sí y soy yo la que estoy complicando las cosas jeje. Le llamaré esta semana para algún encuentro nocturno. Al fin y al cabo, lo único que tengo son esas migajas placenteras de sexo.
lunes, 26 de mayo de 2008
Bienvenidos al raro mundo de una disfuncional
Hoy he decidido comenzar a escribir mis verdaderas vivencias. No sé qué me motiva, si el anonimato que se goza al escribir en este medio, las ganas irremediables de expresar mis sentimientos, o el aburrimiento de este tedio diario. Sin embargo, yo tengo una historia que contar. No soy una chica de 18 años normal, estoy casi segura de ser una adolescente disfuncional. Mi vida es muy larga, no quiero contarla toda, ya será en un futuro espero cercano. Sólo quiero relatar un poco más de mí. Mi vida es un sube y baja, tuve una niñez y adolescencia algo difíciles marcadas por la separación de mis padres, blablabla, problemas más adelante de anorexia y bulimia para terminar con principios de alcoholismo. Pero bueno, no les quiero soltar toda la sopa en este post, sólo es una pequeña probadita de lo que nos espera. En fin, ahora vivo con mi madre, mi abuela y mis hermanas. Es una casa de puras viejas. Bueno, nunca he tenido un novio bueno. Todas mis relaciones han sido obsesivas (sí, otro de mis pequeños defectos). Ahora estoy sola, y me conformo con las sobras de una relación prestada. Triste, pero cierto, recurro a esos pequeños ratos de gozo para satisfacer mis necesidades de cariño. No tengo fama de puta (tal vez debería, pero no) gracias a que tengo el disfraz perfecto para ocultarme. Soy buena estudiante, tengo un buen trabajo y ayudo en mi casa. Soy un lobo disfrazado con piel de cordero. Supongo que por eso mis depresiones son constantes. Vivo en dos mundos totalmente opuestos. Y sin embargo sigo sola. Bueno, bienvenidos a mi mundo disfuncional. Esto será una montaña rusa de emociones, así que espero que me acompañen por este sendero de amor, sexo, depresión, alcohol y demás disfuncionalidades posibles.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


