miércoles, 2 de julio de 2008

Nueva obsesion!!

El jueves conocí a alguien. Se llama Esteban, tiene 25 años y es muy lindo. Oh Dios, creo que me han flechado de nuevo. Bueno, así es esto. Un día estoy clavadísima con Él, y al otro ya lo estoy olvidando. Exactamente no lo he olvidado, es sólo que no responde mis llamadas y no lo he visto en semanas. Seguramente un día de éstos vendrá a decirme que estaba muy ocupado y volveré con él. Qué tonterías. En fin, volviendo al nuevo chico. Ese día lo conocí en el antro. Sí, muy romántico lugar para conocer a alguien. Pero algo me hizo fijarme en él. El hecho de que no dejara de verme fue un inicio, debo confesar. Se me acercó para pedirme un encendedor (él no fuma, pero sus amigas sí) Me hizo plática, bailamos y me pidió mi número. El Viernes fue mi graduación. Estaba ahí mi exnovio de la preparatoria. Hicimos clic de nuevo. La gran cantidad de alcohol que ingirí esa noche influyó. Nos besamos y terminamos teniendo sexo rápido en la playa. Cualquier cosa, no pienso regresar con él, fue sólo una aventura de fin de curso. ¿Creían que iba a portarme bien en mi noche de graduación? jaja Soy algo perversa, a veces. Pero todo quedó en eso. El Sábado me llamó Esteban para invitarme a salir el Domingo. Pasó por mí a las 10 de la mañana. Fuimos hasta un hotel, porque tenía que entregar unas fotos (es fotógrafo de bodas en hoteles) y después me llevó a desayunar. Nadamos en el mar, nos besamos, platicamos sobre nuestras vidas, me contó de su familia. Me encantó desde el principio. Tal vez llegue a pasar algo con él. Espero no adelantarme y espantarlo jeje.

viernes, 6 de junio de 2008

Tarde de "Te quiero" ¿sincero?

Hoy yo fui la que tomó la iniciativa para verlo (bueno, no exactamente, pero ocurrió) Se ofreció a darme un ride (empiezo a tomar esa invitación como un simple pretexto para tener sexo) Y ahí estábamos, yo en su camioneta de nuevo, mirando los coches, las calles, los múltiples letreros de la ciudad, como si aquello fuera más importante que verlo a la cara. Hizo un comentario sobre mi cita el otro día y mi declinación a irme con él porque "esperaba a un amigo"-No me quieres- me dijo. -Claro que te quiero!-respondí. -Tú eres el que no me quiere- dije fríamente. -¿Porqué lo dices? ¿Porque no te llamo todos los días ni te mando mensajes muy seguido? Créeme, si supieras cómo es mi estilo de vida, tan estresada y ocupada por el trabajo, sabrías que te quiero mucho- dijo. Me quedé atónita. Este tipo de comentarios son los que dejan a una mujer sin aliento; porque las mujeres no queremos orgasmos (bueno, no todo el tiempo), para nosotras, un "te quiero" puede ser muchísimo más placentero. Hizo otro comentario sobre la cita. A lo mejor sí sintió miedo de perderme por otro chico (al menos eso es lo que mi corazón quiere creer, que él efectivamente estaba celoso). Llegamos a su departamento, platicábamos sobre universidades, sobre mis temores de no poder estudiar lo que quiero por falta de dinero. -Siempre he sido una estudiante brillante- dije -No se porqué la vida es tan difícil, por culpa del dinero-. Mi cabeza miró al piso, es cierto, ésa ha sido mi preocupación desde hace ya tiempo. Me abrazó y me dio un beso en la boca. -Julie, de verdad te quiero y quiero que lo sepas, te quiero muchísimo-. Yo sólo lo miré fijamente y asentí con la cabeza. ¿En verdad me quiere, o será sólo cariño? Es obvio, hasta de un perrito que encuentras en la calle te encariñas, ¿porqué no de una persona con la que compartes intimidad? (física y, en algunas ocasiones, emocional) Lo único que sé es que caigo en sus redes, caigo en el romanticismo, en el beso tierno (ahora me gustan más lo besos tiernos que los apasionados, qué raro), caigo en los te quieros, en las miradas, en las palabras. Y de repente , dejo de volar en esa nube de fantasía a la que me sube, y caigo de nueva cuenta en el piso duro de la realidad. Una llamada de su madre, alcanzo a escuchar el nombre "María" (su novia), justo cuando estoy en la cama con él. Por supuesto, él se hace el loco, me sonríe mientras habla con su mamá. No sabe que yo lo sé, pero me entretiene ver cómo trata de ocultarlo todo (¿qué no sabe que él, siendo una persona tan conocida, es lógico que su vida privada se sepa también?) En fin, yo también me hago la loca, no escuché nada, seguimos con el juego de la seducción, del falso amor. Sexo perfumado con lindura, para que yo no vea sus verdaderas intenciones. Comimos sushi, vimos un poco de televisión. Nos bañamos. Y me llevó al trabajo (siempre con cautela). Estaba por salir de la camioneta cuando me detuvo -Gracias por compartir estas horas conmigo, te lo agradezco mucho-. La pasé muy bien, yo te llamo, estamos en contacto, nos vemos después; las mismas frases de siempre para despedirnos. Por favor, alguien sálveme de este embelezamiento, despiértenme ya de sus caricias, háganme saber que loque hago esta mal para que pare. Aunque, si me lo dicen ¿pararé? Si todo eso ya lo sé, soy yo la que quiere seguir en esta enfermiza relación.

jueves, 5 de junio de 2008

Sadomasoquismo

El título de este post parecerá ofensivo para muchos. No, no hablaré de técnicas ni métodos para infringir dolor, porque, sencillamente, nunca he realizado esta práctica (al menos, no en el estricto significado de la palabra) Sin embargo, aún cuando nunca me he puesto cuero negro ni me han atado de manos, creo que soy algo sadomasoquista. Me he quejado en innumerables ocasiones de estar sola, pero comienzo a creer que ésta ha sido una desición mía. Me deja perpleja el pensar que yo misma he rechazado la oportunidad de estar con alguien, simplemente es algo que no entiendo. Cuando aparece en mi vida una persona educada, graciosa, inteligente, amable, en fin, demás etcéteras; me siento en el poder, en el trono que le da a una persona la sensación de estar por encima de la otra, de pisotearla, de hacerla sufrir. Si algo tengo que confesar, es que he hecho sufrir. Pero ¿no suena contradictorio? Llorar en las páginas (virtuales, por supuesto) de este diario, deprimiéndome por estar sola y, al mismo tiempo, tener la bandeja de entrada llena de correos románticos, el celular sonando a cada rato y una cita mínimo cada dos días. Asimismo, en la otra cara de la moneda, está mi yo a la que le gusta sufrir. Ésta no es poderosa, no se va indiferente, no reniega lo que no le gusta, no. Ésta ruega por amor, espera llamadas hasta altas horas de la noche, perdona ofensas y humillaciones. Es ahí cuando me toca interpretar el otro papel, el de la sumisa, la que teme perder el..."amor?" (los que hayan leído mis otros posts entenderán) al hacer/decir algo que no debía. Tal parece que me gusta sufrir, que no me enamoro a menos que me lastimen, que me traten como una basura, que tenga que pedir perdón. Bueno, así ha sido en todas las ocasiones en las que he entregado amor (y tal vez más que eso) Tengo ganas de llorar a sus pies, decirle que lo amo, que estoy dispuesta a dejarlo todo por él; aunque me grite y se porte mal conmigo, y diga groserías frente a mí, y me haga llorar, y me trate con indiferencia, y no muestre ni un poco de respeto.
Pensándolo bien, a todos nos gusta ese sufrimiento llamado por muchos "amor". Los chicos a los que desprecié e hice sentir humillación, parecían morirse de esa sed de dolor al igual que yo. Supongo que a lo largo de la vida uno pasa por ambas fases, la de causar dolor y la de sentir dolor. Sólo debo acostumbrarme.

martes, 3 de junio de 2008

Celos

Ayer lo vi de nuevo. Sí, lo acepto, no me canso de hablar de él. Y, sin embargo, quiero tocar otro punto importante, el de los celos. Ayer un amigo me invitó a tomar un café saliendo del trabajo. No, no me gusta, pero estoy casi segura de que yo a él sí. Un amigo me dice que a mí me tienen que decir abiertamente "Me gustas" para que yo me pueda dar cuenta de la obviedad de sus sentimientos. Ok, tal vez sí. El caso es que le acepté el cafecito. Cuando salí, me quedé esperándolo. Mi amante salió (me da tanta risa el "mi amante", como si algo de él fuera mío, qué tonta soy). Tal vez pensó que lo estaba esperando a él. -¿A dónde vas?- preguntó. -Estoy esperando a un... amigo- deliberadamente tardé en decir la palabra "amigo", quería que pensara que esperaba a mi novio, a otro free. Puso una cara de pocos amigos y se alejó hablando por celular. Esperé unos minutos más y llegó el mencionado admirador. Pasé un rato agradable, es cierto, pero en nada se compara a la emoción de una nueva relaión con alguien que te gusta. Sinceramente, no tiene futuro. Pero algo me dice que "él" se puso celoso. Me llamó en la mañana. Yo estaba en la escuela presentando un examen. No contesté, ni le llamé de vuelta. Estoy casi segura de que me pediría que fuera a su apartamento corriendo. Y, claro, yo iría más puesta que un calcetín. Pero no. Porque aunque no seamos nada de nada, esto es una relación (o algo parecido a una relación) y no permitiré que me trate como quiera, que me llame cuando quiera, y que pretenda que salga como correcaminos a su encuentro cuando, al principio de la relación, él era el que iba a buscarme. Solamente me pregunto, ¿sentirá celos porque verdaderamente está enamorándose de mí o porque es un ser posesivo que quiere que todas sus hembras sean suyas y de nadie más? Vaya fichita que me fui a buscar para clavarme.

lunes, 2 de junio de 2008

¿Soy o no soy? Sexualidad disfuncional

Una cosa bien rara me pasa a mí. A pesar de estar casi segura de mi heterosexualidad, me he metido con chicas. Ok, no podría llamarme a mí misma disfuncional si no tuviera estas pequeñas desviaciones (miren lo bello de la frase, yo suelo llamarles "pequeñas desviaciones"). Todo comenzó desde muy pequeña, me fijaba en las chicas. Si se ponen a pensarlo, yo siempre pensé que los chicos (alias, mi papá) lastimaban, gritaban, se enojaban; y que las chicas (léase, mi mamá) eramos las que debíamos protegernos y cuidarnos. En fin, mi primera experiencia con una chica fue hace apenas unos meses. Ella era linda, delgada, morena, súper tierna. Me adoraba. Solíamos besarnos en los rincones, nos tomábamos de la mano, nos escribíamos cartas. Todos los del trabajo (mi antiguo trabajo) se dieron cuenta. Terminamos por distintas cosas, yo seguí con los chicos, todo normal. Hace algunos meses conocí a otra niña. No me he enamorado, sólo me gusta salir, flirtear, etc. ¿Eso me convierte en lesbiana/bisexual? Tendré que analizar mejor mi sexualidad antes de tomar una decisión, o seguiré rompiendo corazones de chicos y chicas a diestra y siniestra.

sábado, 31 de mayo de 2008

Siesta vespertina

Ayer lo vi de nuevo en el trabajo. Cuando salí a comer me llamó. -¿Quieres venir a mi depa?- preguntó. Como siempre, contesté que sí. Llegué a mi casa a cambiarme y volvió a llamarme. -¿Ya vienes? Es que no tengo mucho tiempo, tengo una cita y la verdad quiero dormir un poco- dijo. -Sí, ya estoy saliendo para allá-. Se molestó, pensó que iría inmediatamente después del trabajo. Son las cosas que me enojan, que me diga "mejor ya no vengas" cuando yo ya estoy lista. Le contesté que de todas maneras iría un rato. Subí a un taxi y partí. La lluvia comenzó a caer, y mi enojo a disminuir. Son de esos amores pasionales tan obsesivos, que caigo en el mismo círculo de rogar amor aún cuando me tratan mal. Llegué al edificio y me abrió la puerta. Entré y subí por las escaleras. Su departamento está en el segundo piso. Toqué la puerta, tardó un poco en abrirme. Tenía puesta sólo una bata de baño. -Hola, ¿Cómo estas?- me sonrío y me dio un pequeño beso en la boca. Son las cosas que me hacen olvidar completamente su mal genio. Lo acompañé al cuarto y me acosté en la cama. Miramos televisión un rato y después hicimos el amor. No lo puedo negar, el sexo con él es fabuloso. Terminamos cansadísimos. Yo sólo había dormido 3 horas, él 4. Nos recostamos boca abajo, él recorría con su mano mi cuerpo desnudo. -¿En qué estabas pensando cuando me preguntaste si quería un ride, ese día?-inquirí. -No sé, tú me llamaste la atención desde el día en que nos mandaron juntos a ese lugar ¿te acuerdas?-. Mi memoria divagó un poco. En ese tiempo no lo veía como un futuro amante, no llamó mi atención, ni siquiera hubo un poco de coqueteo.
Me quedé dormida a su lado. Es la primera vez que duermo con un hombre (en el sentido estricto de la palabra dormir). Me desperté cuando sonó mi teléfono. Era un amigo del trabajo, estaba retrasada. No contesté, seguí durmiendo. El teléfono sonó tanto que tuve que silenciarlo. Como era viernes, un par de chicos me estaban invitando a salir, supuse. Su teléfono también sonó, pero siguió durmiendo a mi lado. Me sentí tranquila, ese tipo de estabilidad ficticia que me causa estar a su lado. Dormimos un rato más y nos bañamos juntos. Vimosun rato más televisión y nos fuimos. Me dejó cerca del trabajo y nos despedimos de beso en la mejilla. Ahí vuelvo a mi realidad. Al fin y al cabo, cuando termina nuestro encuentro, sólo somos amigos (inclusive he llegado a pensar que conocidos). Estos ratos de placer empiezan con un beso en la boca, siguen con una cogida y terminan con un beso en la mejilla. Si lo piensas, es como todas las relaciones. Excepto, claro, que esta dura un par de horas.

miércoles, 28 de mayo de 2008

Amor disfuncional

Hoy te ví. Fue tan rápido que ni siquiera me sonreíste como acostumbras, te limitaste a darme un beso en la mejilla y decir débilmente: hola. Mi corazón latía tan rápido que apenas y pude con él, pero no dije nada más y seguí mi camino. Cuando te veo en el trabajo me siento tan rara. Como si ocultar lo que siento por tí fuera una faena imposible. Y sin embargo, lo hago. Ésta es la historia de mi amor disfuncional.
Mis padres están separados. No es lo más extraño del mundo, ahora está de moda eso de divorciarse. Crecí, pues, sin una figura paterna y tampoco una masculina (ya he contado que vivo con puras mujeres). El punto es que yo tenía 15 años y los niños para mí eran de otro planeta. Fue después de los 15 cuando ocurrió mi primer beso. Me lo dió un niño que me encantaba. Por supuesto, tenía novia (creo que eso de andar con comprometidos empezó ahí). Desde ese momento cambié, me volví mas coqueta, sabía que era bonita y usaba todos los trucos posibles para hacer que se enamoraran de mí. Mi primera relación sexual fue a los 16 años (algo prematuro para una niña que tuvo su primer beso a los 15). Obviamente no fue con la persona indicada y mucho menos en el momento indicado. Nos separamos y empecé a andar con otro niño, Jesús. Con él hubo demasiada pasión, lo que hizo, obviamente, que yo confundiera mis sentimientos y pensara que en verdad me amaba (la misma estupidez mía de siempre) Cuando me dijo que quería terminar para andar con otra, me deprimí muchísimo. Y ¿qué es lo que hice? Acostarme con otros chicos para no sentirme tan sola. Ésa ha sido la constante en mi vida, inclusive con el hombre con el que me topé hoy.
Lo conocí en el trabajo. Preparábamos un evento y me cayó muy bien. Cuando terminó, me llamó: Quieres que te dé un ride? Yo sonreí y le contesté que sí. Salí en secreto, era obvio que nadie debía enterarse. Después de todo, él es 10 años mayor que yo. Lo alcancé afuera y partimos a mi casa. Cuando llegamos comenzamos a platicar. Me confesó que le gustaba y nos besamos. Ésa noche terminamos en un motel haciendo el amor.
Al día siguiente me llamó. Cuando vi su nombre en el celular, casi me desmayo. Pensé que después de ese día no iba a volver a llamarme. Se me olvidó decir que es alguien conocido en mi ciudad. Volvimos a vernos esa misma semana, y así ha sido desde hace ya un tiempo. Un día me enteré que tenía novia. Yo lo sospechaba, algo me decía que no estaba bien salir con alguien que te lleva una diferencia tan grande de edad. Pero no le dije nada, hice como que todo estaba bien y seguí frecuentándolo. Por supuesto, yo y mis grandes problemas existenciales que me hacen creer que sexo y amor son la misma cosa. Por eso cuando lo vi me sobresalté. Cómo me gustaría ser su novia y no su amante. En fin, a todas nos puede pasar. A mi punto de vista no es algo que se elige. O tal vez sí y soy yo la que estoy complicando las cosas jeje. Le llamaré esta semana para algún encuentro nocturno. Al fin y al cabo, lo único que tengo son esas migajas placenteras de sexo.